Tarde de lecturas, (2008) xilografía de Marinés Tapia Vera, 1er premio de Grabado del LIII Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano

El rastreador

El rastreador recorre bibliotecas concretas y virtuales buscando esos textos que alguna vez tenemos que leer.

viernes, 30 de julio de 2010

San Antonio

La historia que sigue es de origen español. Un hombre cae al vacío desde el piso treinta. Cayendo, grita:
-¡San Antonio! ¡San Antonio! ¡Sálvame!
Una poderosa mano aparece de entre las nubes y lo agarra.
-¡Oh, gracias, San Antonio! –grita el hombre.
-¿San Antonio de dónde? –pregunta una voz invisible.
-¡San Antonio de Padua!
-Ah, no. No soy yo –dice la voz.
La mano se abre y el hombre se estrella contra el suelo.

lunes, 26 de julio de 2010

El augurio

Sentados sobre un muro los troyanos
vieron pasar a Helena, sorprendidos,
en un barco de remos repetidos,
y con asombro unieron sus dos manos;

y en el cielo sus rápidos hermanos,
sobre el puerto de Ilión inadvertidos,
anunciaron desastres, y sonidos
de guerra, y otros barcos espartanos.

También al verte imaginé las furias
de una guerra fatal y prolongada,
llena de ardor, de encantos, y de injurias;

este asedio tan largo de los días
ya fue previsto en tu primer mirada,
ya me venciste cuando sonreías

domingo, 18 de julio de 2010

Un hombre de fe

Era su último día como cartero, después de haber recorrido durante treinta y cinco años las callecitas arboladas de Villa del Parque.
Sus compañeros le pidieron que se quedara para brindar, que ese día no saliera a repartir correspondencia y los ayudara simplemente a clasificarla. Fue entonces cuando descubrió el sobre con un extraño destinatario: "Para Dios". Santiago pensó que era una broma de despedida. Pero no, todos estaban sorprendidos, nunca habían tenido que llevar una carta destinada a Dios. Finalmente la abrieron. En su interior, Santiago halló el pedido desesperado de un desocupado, que requería el milagro de hallar mil pesos para comprar un remedio a su hijito, muy enfermo.
Todos se miraron consternados, se llevaron las manos a los bolsillos, y junto a un guardia y a un heladero de visita, juntaron ochocientos pesos.
Santiago se calzó el uniforme, montó su bicicleta y partió en la última misión. Al llegar descubrió una casita humilde. Sigilosamente pasó el sobre por debajo de la puerta y se marchó.
Al día siguiente, ya jubilado, Santiago no fue a trabajar. Sus compañeros, al abrir el saco del buzón, hallaron nuevamente una carta "Para Dios" escrita por el mismo hombre. En su texto pudieron leer el siguiente mensaje: "Gracias Señor por haber escuchado mi ruego. Mi hijo sanará. Eso sí, de los mil pesos que me mandaste sólo recibí ochocientos. Los otros doscientos se los deben haber robado en el correo"

domingo, 11 de julio de 2010

Autorretrato


Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

domingo, 20 de junio de 2010

El profesor de rumano

Esta es la historia de Jordi, uno de Barcelona que conocí en los ochenta. Venía de parte de unos amigos catalanes, gente solidaria del exilio. Divertido y seductor, rápidamente conquistó a Rosarito, la más difícil de mis primas. Solíamos caminar por las calles de Coghlan disfrutando de su humor corrosivo, capaz de bromas pe­sadísimas. Una vez le cuestioné esa costumbre, y él respondió que no podía evitarlo. Me contó entonces que en ple­na transición posfranquista, en tiem­pos de Adolfo Suárez, él estaba varado en Londres sin trabajo y sin pesetas, y a punto de ser expulsado de la pensión por falta de pago. Perdida toda esperan­za y mientras pensaba cómo regresar a Barcelona, un día leyó en un diario el aviso de un ejecutivo que necesitaba aprender rumano en un mes, para radi­carse en Bucarest como representante de una gran empresa británica. Jordi vio la oportunidad en el acto: se pre­sentó y consiguió el puesto, y hasta unas libras de adelanto con las que zafó de su mala situación. Desde el día si­guiente, con toda responsabilidad y du­rante cuatro semanas, Jordi visitó tres horas diarias al atildado ejecutivo in­glés en su oficina, y le enseñó a hablar bastante bien... en catalán. Y el día de la partida lo acompañó hasta el aeropuer­to a tomar el avión que lo llevaría a su nuevo destino comercial: Bucarest.

Meses después se fue de la Argenti­na. Suele enviarme postales. La última, desde California: dice que le está en­señando rumano a un tipo de la IBM.

viernes, 18 de junio de 2010

Allá en el centro del mar

Allá en el centro del mar, allá en los confines
Donde nacen los vientos, donde el sol
Sobre las aguas doradas se demora;
Allá en el espacio de fuentes y verdor,
De mansos animales, de tierra virgen,
Donde cantan las aves naturales:
Amor mío, mi isla descubierta,
Es de lejos, de la vida naufragada,
Que descanso en las playas de tu vientre,
Mientras lentamente las manos del viento,
Pasando sobre el pecho y las colinas,
Alzan olas de fuego en movimiento.

sábado, 12 de junio de 2010

Responde tú...

Tú, que partiste de Cuba,

responde tú,

¿dónde hallarás verde y verde,

azul y azul,

palma y palma bajo el cielo?

Responde tú.


Tú, que tu lengua olvidaste,

responde tú,

y en lengua extraña masticas

el güel y el yu,

¿cómo vivir puedes mudo?

Responde tú.


Tú, que dejaste la tierra,

responde tú,

donde tu padre reposa bajo una cruz,

¿dónde dejarás tus huesos?

Responde tú.


Ah, desdichado, responde,

responde tú,

¿dónde hallarás verde y verde,

azul y azul,

palma y palma bajo el cielo?

Responde tú.