El rastreador
viernes, 30 de julio de 2010
San Antonio
-¡San Antonio! ¡San Antonio! ¡Sálvame!
Una poderosa mano aparece de entre las nubes y lo agarra.
-¡Oh, gracias, San Antonio! –grita el hombre.
-¿San Antonio de dónde? –pregunta una voz invisible.
-¡San Antonio de Padua!
-Ah, no. No soy yo –dice la voz.
La mano se abre y el hombre se estrella contra el suelo.
lunes, 26 de julio de 2010
El augurio
domingo, 18 de julio de 2010
Un hombre de fe
domingo, 11 de julio de 2010
Autorretrato
Considerad, muchachos, Este gabán de fraile mendicante: Soy profesor en un liceo obscuro, He perdido la voz haciendo clases. (Después de todo o nada Hago cuarenta horas semanales). ¿Qué les dice mi cara abofeteada? ¡Verdad que inspira lástima mirarme! Y qué les sugieren estos zapatos de cura Que envejecieron sin arte ni parte. En materia de ojos, a tres metros No reconozco ni a mi propia madre. ¿Qué me sucede? -¡Nada! Me los he arruinado haciendo clases: La mala luz, el sol, La venenosa luna miserable. Y todo ¡para qué! Para ganar un pan imperdonable Duro como la cara del burgués Y con olor y con sabor a sangre. ¡Para qué hemos nacido como hombres Si nos dan una muerte de animales! Por el exceso de trabajo, a veces Veo formas extrañas en el aire, Oigo carreras locas, Risas, conversaciones criminales. Observad estas manos Y estas mejillas blancas de cadáver, Estos escasos pelos que me quedan. ¡Estas negras arrugas infernales! Sin embargo yo fui tal como ustedes, Joven, lleno de bellos ideales Soñé fundiendo el cobre Y limando las caras del diamante: Aquí me tienen hoy Detrás de este mesón inconfortable Embrutecido por el sonsonete De las quinientas horas semanales. |
domingo, 20 de junio de 2010
El profesor de rumano
Esta es la historia de Jordi, uno de Barcelona que conocí en los ochenta. Venía de parte de unos amigos catalanes, gente solidaria del exilio. Divertido y seductor, rápidamente conquistó a Rosarito, la más difícil de mis primas. Solíamos caminar por las calles de Coghlan disfrutando de su humor corrosivo, capaz de bromas pesadísimas. Una vez le cuestioné esa costumbre, y él respondió que no podía evitarlo. Me contó entonces que en plena transición posfranquista, en tiempos de Adolfo Suárez, él estaba varado en Londres sin trabajo y sin pesetas, y a punto de ser expulsado de la pensión por falta de pago. Perdida toda esperanza y mientras pensaba cómo regresar a Barcelona, un día leyó en un diario el aviso de un ejecutivo que necesitaba aprender rumano en un mes, para radicarse en Bucarest como representante de una gran empresa británica. Jordi vio la oportunidad en el acto: se presentó y consiguió el puesto, y hasta unas libras de adelanto con las que zafó de su mala situación. Desde el día siguiente, con toda responsabilidad y durante cuatro semanas, Jordi visitó tres horas diarias al atildado ejecutivo inglés en su oficina, y le enseñó a hablar bastante bien... en catalán. Y el día de la partida lo acompañó hasta el aeropuerto a tomar el avión que lo llevaría a su nuevo destino comercial: Bucarest.
Meses después se fue de la Argentina. Suele enviarme postales. La última, desde California: dice que le está enseñando rumano a un tipo de la IBM.
viernes, 18 de junio de 2010
Allá en el centro del mar
Allá en el centro del mar, allá en los confines
Donde nacen los vientos, donde el sol
Sobre las aguas doradas se demora;
Allá en el espacio de fuentes y verdor,
De mansos animales, de tierra virgen,
Donde cantan las aves naturales:
Amor mío, mi isla descubierta,
Es de lejos, de la vida naufragada,
Que descanso en las playas de tu vientre,
Mientras lentamente las manos del viento,
Pasando sobre el pecho y las colinas,
Alzan olas de fuego en movimiento.
sábado, 12 de junio de 2010
Responde tú...
Tú, que partiste de Cuba,
responde tú,
¿dónde hallarás verde y verde,
azul y azul,
palma y palma bajo el cielo?
Responde tú.
Tú, que tu lengua olvidaste,
responde tú,
y en lengua extraña masticas
el güel y el yu,
¿cómo vivir puedes mudo?
Responde tú.
Tú, que dejaste la tierra,
responde tú,
donde tu padre reposa bajo una cruz,
¿dónde dejarás tus huesos?
Responde tú.
Ah, desdichado, responde,
responde tú,
¿dónde hallarás verde y verde,
azul y azul,
palma y palma bajo el cielo?
Responde tú.