Tarde de lecturas, (2008) xilografía de Marinés Tapia Vera, 1er premio de Grabado del LIII Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano

El rastreador

El rastreador recorre bibliotecas concretas y virtuales buscando esos textos que alguna vez tenemos que leer.

lunes, 29 de marzo de 2010

En el mar está el mar

Una gaviota pasa por tu pecho
Y mancha la tarde.
Sabes que en el mar está el mar,
Los años no cambiarán sus aguas.
Cuando vuelvas a él
Contarás las mismas olas,
Escucharás el mismo concierto
De futuro flotando hacia las rocas.
Cuando vuelvas a él verás en el mar al mar,
Como si nada te hubieras perdido,
El mar estará, y no por ti.

lunes, 22 de marzo de 2010

Tragedia

María Olga es una mujer encantadora. Especial¬mente la parte que se llama Olga.
Se casó con un mocetón grande y fornido, un poco torpe, lleno de ideas honoríficas, reglamentadas como árboles de paseo.
Pero la parte que ella se casó era su parte que se llamaba María. Su parte Olga permanecía soltera y luego tomó un amante que vivía en adoración ante sus ojos.
Ella no podía comprender que su marido se enfureciera y le reprochara infidelidad. María era fiel, perfectamente fiel. ¿Qué tenía él que meterse con Olga? Ella no comprendía que él no comprendiera. María cumplía con su deber, la parte Olga adoraba a su amante.
¿Era ella culpable de tener un nombre doble y de las consecuencias que esto puede traer consigo?
Así, cuando el marido cogió el revólver, ella abrió los ojos enormes, no asustados sino llenos de asombro, por no poder entender un gesto tan absurdo. Pero sucedió que el marido se equivocó y mató a María, a la parte suya, en vez de matar a la otra. Olga continuó viviendo en brazos de su amante, y creo que aún sigue feliz, muy feliz, sintiendo sólo que es un poco zurda.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Sola y su alma

Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Anillos de ceniza

A Cristina Campo



Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Las vigas de roble del colegio

El New College de Oxford, Inglaterra, fue fundado a fines del siglo XVI, que para un colegio inglés es una fecha bastante reciente, y eso explica su nombre. Tiene, como tantos otros colegios tradicionales de Inglaterra, un enorme comedor con grandes vigas de roble en el techo. Son vigas de unos seis metros de largo y veinte centímetros de ancho.
Me contaron que hace unos años, un estudiante de entomología bastante curioso se trepó al techo con un cortaplumas y revisó las vigas, descubriendo que estaban llenas de polillas de la madera.
Cuando el Consejo Rector del colegio se enteró de la novedad, hubo reunión urgente. El desaliento se notaba en los rostros. "¿Dónde conseguimos roble de ese calibre hoy en día?".
Pero uno de los consejeros más jóvenes tuvo una idea: "¡preguntémosle al guarda parque del colegio!" exclamó. Cuando por fin lo localizaron, ya que se hallaba recorriendo unos terrenos de la institución en el otro extremo del país, el guarda parque se presentó ante el Consejo. Alisando su gorra con la mano derecha, el viejo jardinero dijo: "Señores, yo ya me estaba preguntando cuando me llamarían". Los sorprendidos miembros del consejo se miraron. Entonces el guarda parque explicó que cuando se fundó el colegio, en otro campo se sembró un robledal destinado especialmente a reemplazar esas vigas del comedor cuando fuesen atacadas por insectos, porque tarde o temprano las vigas de roble son atacadas por insectos.
A través de las generaciones, el mensaje fue pasando de un guarda parques a otro, a lo largo de cuatrocientos años: "Esos robles no se cortan, son para el comedor del colegio".
Es una hermosa historia. Esa es la manera de manejar una cultura...

lunes, 16 de noviembre de 2009

Dialéctica

Yuan Chan porfiaba que los fantasmas no existían. La lógica de sus argumentos era irrebatible. Un día se le presenta un extranjero que lo desafía a filosofar. A pesar de su hábil dialéctica el extranjero es derrotado. Entonces confiesa que es un fantasma: se transforma en un monstruo y desaparece. Yuan Chan, por primera vez en su vida, pierde la palabra. Pierde también la vida.