Tarde de lecturas, (2008) xilografía de Marinés Tapia Vera, 1er premio de Grabado del LIII Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano

El rastreador

El rastreador recorre bibliotecas concretas y virtuales buscando esos textos que alguna vez tenemos que leer.

martes, 24 de julio de 2012

Cuadro gaucho

Sobre un pingo de mi flor,
-zaino oscuro, parejero-,
y luciéndole el apero
con más plata que un primor,
cruza Orozco, el payador,
al tranquito, la lomada;
lleva a la espalda terciada,
como una prenda que adora,
la guitarra vibradora,
bajo el poncho resguardada.

jueves, 19 de julio de 2012

Lluvia

En Lima...en Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero. Está lloviendo
de la gotera de tu amor.

No te hagas la que estás durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo...comprendo
la humana ecuación de tu amor.

Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu "si".

Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd de mi sendero,
donde me ahueso para ti...


sábado, 7 de julio de 2012


Me inicié en la literatura un día de 1936, a los siete años, cuando la maestra nos dijo que escribiéramos una composición tema: “Mi madre”.
Muchas cosas me vinieron a la cabeza, pero no podía escribir nada. Entonces observé que mis compañeros escribían con una enorme facilidad y tuve ganas de llorar: yo era un chico de la calle, me costaba mucho expresarme y era el menos aplicado de todos. De golpe, sentado frente a la hoja en blanco pude ver a mi madre. Caminaba por un inmenso mercado repleto de verduras, frutas y flores, un mercado donde se oían las voces de quienes compraban y vendían, voces como de fiesta.
En medio de todo eso, veía a mi hermosa y joven mamá que, aunque éramos muy pobres en aquella época de crisis, siempre compraba un ramo de flores, un pequeño y muy humilde
ramo de flores. La cabeza se me pobló de imágenes; veía las mudanzas de mi familia que deambulaba de barrio en barrio durante la década del treinta.
Y todo eso se me vino de golpe en una sola metáfora de lo que era mi vida a los siete años.
Y cuando vi la hoja en blanco, ese papel blanco que todo escritor teme y desea a la vez, yo escribí simplemente: “Mi mamá compra flores”.
Esa era mi composición.
Solamente pude escribir esas cuatro palabras.
La maestra, que seguramente no conocía la pedagogía moderna –que se debía estar inventando en ese preciso momento- me puso un bonete de burro y me dijo: “Nunca en la vida podrás escribir, ni siquiera una carta”.
Ese día, ese preciso día, decidí ser escritor.

miércoles, 4 de julio de 2012

A Carlitos Chaplin

Más triste que en un florero,
colgante y mustia, una rosa,
más triste que en jaula hermosa
encontrar muerto un jilguero.
Más que noche sin lucero,
más que tarde cuando llueve,
mano falsa o beso aleve,
más triste que todo, en fin,
la galera de Chaplin
abandonada en la nieve.

sábado, 30 de junio de 2012

miércoles, 27 de junio de 2012

Lugar

A la mañana paso
cerca de un sitio rodeado de muros
altos grises tristes sucios
de carteles, de vote lista azul
un día miro adentro
es una villa miseria.
Gente
más gente.
Vestida de tela barata
desnuda de felicidad.
Una chica me ofrece limones
"cien la docena, compremé".
Tiene trece años, más o menos
mi edad.
Un almacén ruinoso,
con ratas, con sucieda,
con microbios funestos.
Es un sitio rodeado de muros
sucios de crímenes humanos
que son sólo nuestros.

martes, 26 de junio de 2012

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.