El rastreador
El rastreador recorre bibliotecas concretas y virtuales buscando esos textos que alguna vez tenemos que leer.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Dialéctica
Yuan Chan porfiaba que los fantasmas no existían. La lógica de sus argumentos era irrebatible. Un día se le presenta un extranjero que lo desafía a filosofar. A pesar de su hábil dialéctica el extranjero es derrotado. Entonces confiesa que es un fantasma: se transforma en un monstruo y desaparece. Yuan Chan, por primera vez en su vida, pierde la palabra. Pierde también la vida.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Poesía fácil
Paz no busco, guerra no soporto
tranquilo y solo voy por el mundo en sueño
lleno de cantos sofocados. Anhelo
la niebla y el silencio en un gran puerto.
En un gran puerto lleno de velas leves
prontas a zarpar hacia el horizonte azul
dulces ondulando, mientras que el susurro
del viento pasa con acordes breves.
Y aquellos acordes el viento se los lleva
lejos sobre el mar desconocido.
Sueño. La vida es triste y yo estoy solo.
Oh cuándo, cuándo una mañana ardiente
mi alma se despertará en el sol
en el eterno sol, libre y rugiente.
tranquilo y solo voy por el mundo en sueño
lleno de cantos sofocados. Anhelo
la niebla y el silencio en un gran puerto.
En un gran puerto lleno de velas leves
prontas a zarpar hacia el horizonte azul
dulces ondulando, mientras que el susurro
del viento pasa con acordes breves.
Y aquellos acordes el viento se los lleva
lejos sobre el mar desconocido.
Sueño. La vida es triste y yo estoy solo.
Oh cuándo, cuándo una mañana ardiente
mi alma se despertará en el sol
en el eterno sol, libre y rugiente.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Excelsum Superbum
Recién empezaban a rozarse, por encima, los ligustros disciplinados. Era una alameda joven. Cuando su hija nació, él había plantado los arbolitos con esmero, uno por uno, atando al primer ejemplar una placa de hojalata con la nomenclatura precisa y la fecha.
Aquella podría haber sido una media mañana cercana al otoño. Corrían los dos. Él de espaldas, para atrás. La pequeña se esforzaba en la carrera más por no verlo alejarse que por ganar. Al final, ella ganaba siempre y aupada por el padre, presunto perdedor, tomaba como trofeo la boina vasca y la lanzaba al aire. Los dos reían con una risa idéntica.
La mañana de la que hablo, esa del otoño que alborea, tal vez queriendo eternizar aquel minuto de triunfo y exclusividad, le preguntó:
-¿Podemos casarnos, papá?
El la abrazó fuertemente, como abraza un padre que ha plantado árboles. Después, la bajó con extrema delicadeza y acuclillado a su altura intentó una respuesta:
-Ya me he casado con tu mamá.
Silencio.
Con levedad se movieron las hojas y las manchas del sol vacilaron sobre el suelo.
-Bien. Cuando crezcas lo vamos a hablar.
Aún cuelga de una rama baja, en el primer árbol, la placa de hojalata:
Ligustrum Excelsum Superbum
0-10-1947
Nunca me he casado.
Aquella podría haber sido una media mañana cercana al otoño. Corrían los dos. Él de espaldas, para atrás. La pequeña se esforzaba en la carrera más por no verlo alejarse que por ganar. Al final, ella ganaba siempre y aupada por el padre, presunto perdedor, tomaba como trofeo la boina vasca y la lanzaba al aire. Los dos reían con una risa idéntica.
La mañana de la que hablo, esa del otoño que alborea, tal vez queriendo eternizar aquel minuto de triunfo y exclusividad, le preguntó:
-¿Podemos casarnos, papá?
El la abrazó fuertemente, como abraza un padre que ha plantado árboles. Después, la bajó con extrema delicadeza y acuclillado a su altura intentó una respuesta:
-Ya me he casado con tu mamá.
Silencio.
Con levedad se movieron las hojas y las manchas del sol vacilaron sobre el suelo.
-Bien. Cuando crezcas lo vamos a hablar.
Aún cuelga de una rama baja, en el primer árbol, la placa de hojalata:
Ligustrum Excelsum Superbum
0-10-1947
Nunca me he casado.
viernes, 23 de octubre de 2009
Pedradas con mi patria
I
en esta tierra grande
de tanto golpe grande
de tanto odio grande
de tanta basura
de tanta locura
en esta tierra grande
en esta tierra llena
de tanta entrega llena
de tanto lema llena
de tanto escarnio
de tanto daño
en esta tierra llena
en esta tierra herida
de tanta culpa herida
de tanta sombra herida
de tanta astucia
de tanta angustia
en esta tierra herida
en esta tierra sola
de tanto molde sola
de tanta sangre sola
de tanta estrofa
de tanta mofa
en esta tierra sola
en esta tierra rota
de tanto grito rota
de tanto rito rota
de tanta bota
de tanto idiota
en esta tierra rota
III
hablando con honradez
humanamente hablando
algo anda mal
tranvía de mi corazón parado en la mitad del pecho
es preciso investigar
dar en el clavo
martillo poesía
proceder con primaveras
es preciso desabrochar la mano
desnudarla en la calle
entrar derribando la puerta de los hombres
segundo piso a la izquierda
expediente número ternura
llamado urgente
arrinconar la muerte con un beso
y no despertar sospechas
un asunto muy serio se subió a mi ventana
VI
mi patria está viva cuando escribo
se sale por el lápiz
invade mi camisa
muchacha
inventemos el amor con lo que queda
es necesario buscar
no perder tiempo
mi patria tiene forma de poema
hay que llevarla crucificada al hueso
ayudarla a salir
amarla y desamarla
entonces algo pasa
se cortó el hilo de repente
mi patria es joven como yo
tiene sus dudas
IX
los generales con los testículos plastificados
y los empleados copulando adentro de un cesto de papeles
y la gente que llora cuando se muere un arzobispo
y las mujeres desnudas arriba de los colectivos
y los estudiantes sietemesinos
y los políticos con diarreas de verano
y los funcionarios que no tienen calzoncillos
y los economistas fabricantes de inodoros
y los leprosos amantes de los secretarios
y los burócratas con derrames infecciosos
y los futbolistas atropellando con sus coches a los jubilados
y los presidentes comprando materia fecal en los remates
esto han hecho de ti
por eso yo arrojo mis pedradas
en esta tierra grande
de tanto golpe grande
de tanto odio grande
de tanta basura
de tanta locura
en esta tierra grande
en esta tierra llena
de tanta entrega llena
de tanto lema llena
de tanto escarnio
de tanto daño
en esta tierra llena
en esta tierra herida
de tanta culpa herida
de tanta sombra herida
de tanta astucia
de tanta angustia
en esta tierra herida
en esta tierra sola
de tanto molde sola
de tanta sangre sola
de tanta estrofa
de tanta mofa
en esta tierra sola
en esta tierra rota
de tanto grito rota
de tanto rito rota
de tanta bota
de tanto idiota
en esta tierra rota
III
hablando con honradez
humanamente hablando
algo anda mal
tranvía de mi corazón parado en la mitad del pecho
es preciso investigar
dar en el clavo
martillo poesía
proceder con primaveras
es preciso desabrochar la mano
desnudarla en la calle
entrar derribando la puerta de los hombres
segundo piso a la izquierda
expediente número ternura
llamado urgente
arrinconar la muerte con un beso
y no despertar sospechas
un asunto muy serio se subió a mi ventana
VI
mi patria está viva cuando escribo
se sale por el lápiz
invade mi camisa
muchacha
inventemos el amor con lo que queda
es necesario buscar
no perder tiempo
mi patria tiene forma de poema
hay que llevarla crucificada al hueso
ayudarla a salir
amarla y desamarla
entonces algo pasa
se cortó el hilo de repente
mi patria es joven como yo
tiene sus dudas
IX
los generales con los testículos plastificados
y los empleados copulando adentro de un cesto de papeles
y la gente que llora cuando se muere un arzobispo
y las mujeres desnudas arriba de los colectivos
y los estudiantes sietemesinos
y los políticos con diarreas de verano
y los funcionarios que no tienen calzoncillos
y los economistas fabricantes de inodoros
y los leprosos amantes de los secretarios
y los burócratas con derrames infecciosos
y los futbolistas atropellando con sus coches a los jubilados
y los presidentes comprando materia fecal en los remates
esto han hecho de ti
por eso yo arrojo mis pedradas
sábado, 29 de agosto de 2009
Arte poética
Que el verso sea como una llave que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos, creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el cielo de los versos.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza;
el vigor verdadero
reside en la cabeza.
¿Por qué cantáis la rosa, oh, poetas?
¡Hacedla florecer en el poema!
Sólo para vosotros
viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos, creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el cielo de los versos.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza;
el vigor verdadero
reside en la cabeza.
¿Por qué cantáis la rosa, oh, poetas?
¡Hacedla florecer en el poema!
Sólo para vosotros
viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios.
martes, 25 de agosto de 2009
Cortísimo suceso
Una mujer vestida de negro entra a una farmacia y le exige al farmacéutico:
-Por favor, quiero comprar arsénico-
El arsénico es tóxico y letarl. El farmacéutico quiere saber más cosas antes de proporcionarle la sustancia.
-¿Y para qué quiere la señora comprar arsénico?-
-Para matar a mi marido.
-¡Ah, caramba! Lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo.
La mujer sin decir palabra abre la cartera y saca una fotografía de su marido abrazado desnudo en una cama con la mujer del farmacéutico.
-¡Mil disculpas! –dice el farmacéutico-. Atender por favor a la señora, no sabía que usted tenía receta.
-Por favor, quiero comprar arsénico-
El arsénico es tóxico y letarl. El farmacéutico quiere saber más cosas antes de proporcionarle la sustancia.
-¿Y para qué quiere la señora comprar arsénico?-
-Para matar a mi marido.
-¡Ah, caramba! Lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo.
La mujer sin decir palabra abre la cartera y saca una fotografía de su marido abrazado desnudo en una cama con la mujer del farmacéutico.
-¡Mil disculpas! –dice el farmacéutico-. Atender por favor a la señora, no sabía que usted tenía receta.
miércoles, 19 de agosto de 2009
La barrera
Un paso más atrás. Dos más atrás. Tres. Ahí esta bien. Ya está la barrera formada. Una baldosa más acá. Un momento. Ante todo sacar las cosas del arco. Hay botellas debajo de la pileta. Ya la otra vez cagó una. Y dos sifones. El blindado, no es nada. Pero el otro puede reventar, y los sifones revientan y los pedacitos de vidrios saltan y se te meten en los ojos de uno. Bien juntas las macetas de la barrera. El arquero muy nervioso. Miguel Tornino frente al balón. Atención. El rubio Miguel Tornino frente al balón. Una mano en la cintura. La otra también. La mano sacándose el pelo de la frente. La transpiración de la frente. De los ojos. Hay silencio en el estadio. Es la siesta. Hasta el Negro se ha quedado quieto. Resignado a ser simple espectador de ese tiro libre de carácter directo que ya tiene como seguro ejecutor a Miguel Tornino, que estudia con los ojos entrecerrados el ángulo de tiro, el hueco que le deja la barrera, la luz que atisba entre la pierna derecha del recio mediovolante de la visita y la pata de portland de la maceta grandota del culantrillo. Un solo grito en el estadio: Miguel, Miguel. El público de pie ante esta, la última oportunidad del Racing Club cuando sólo faltan dos minutos para que finalice el match. Habrá que apurarse antes de que vuelva a adelantarse la barrera o el Negro insista en morder la pelota y hacerla cagar como el otro día que la pinchó el muy boludo. Sonó el silbato. Habrá que pegarle de chanfle interno. La cara interna del pie diestro de Miguel Tornino, el pibe de las inferiores debutante hoy, le dará al balón casi de costado, tal vez de abajo, con no mucha fuerza, pero sí con satánica precisión para que ese fulbo describa una rara comba sobre la cabeza de los asombrados defensores, sobre el despeinado pirincho del helecho de la segunda maceta y se cuele entre el travesaño, el poste y el postrer manotazo de la lata de aceite Cocinero que se ha lucido hasta el momento. ¡Tiró Tornino! Y se hizo mimbre el arquero ante el latigazo insólito de curva inesperada y con la punta de los dedos allá voló la lata a la mierda. Carajo que ladra el Negro. Si mamá,…si la guardo…está bien,…pero mirá vos como la viene a sacar este guacho.
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